domingo, 18 de mayo de 2014

Ensayo de Canales, Marcas Propias y Fidelización de Consumidores. Por Adriana Lara.




Ensayo de Canales, Marcas Propias y Fidelización de Consumidores.
Integrante: Lara, Adriana. CI: 18.994.736.
La globalización de precios, calidad y prestaciones de los productos y servicios               

La globalización es un espacio que permite el libre acceso en donde siempre un competidor está dispuesto a producir lo mismo que los demás a más bajo precio y con mejor calidad.

La extinción de barreras arancelarias producto de procesos regionales de integración económica incrementó el intercambio comercial, el crecimiento de las inversiones transnacionales y una nueva estructura y escala productiva: producciones globales con precios globales a costos decrecientes.

No obstante, aparecieron paralelamente nuevas instituciones proteccionistas como la normativa ISO y otras.
Así mismo, surge un nuevo fenómeno social: globalización de las necesidades y sus formas de satisfacción a través de los productos o servicios comunes a todos los consumidores.

La globalización de las marcas. El valor de los intangibles

La marca global se ha constituido en uno de los factores generadores de valor para los accionistas. Las corporaciones transnacionales definen sus misiones en términos de valor marcario y posicionamiento global.
Hoy en día existe presencia global de productos industriales con sus marcas. La lucha entre las marcas industriales se ha esparcido al mercado global.

La compra de empresas con fuertes marcas locales o regionales es directa consecuencia de la lucha global de marcas y sus estrategias de posicionamiento. Su licuación, absorción o desaparición frente a las globales es su inexorable consecuencia. La compra de empresas obedece además a un planteo estratégico: el fortalecimiento y concentración en pocas empresas de la estructura fragmentada industrial frente a la aparición de las marcas globalizadas de la distribución.

El nacimiento de los distribuidores minoristas globales

La lucha intraindustrial por el posicionamiento de las marcas globales y su presencia en el espacio de exhibición dio lugar a la aparición de los distribuidores globales. Éstos advirtieron la potencialidad de ampliar al mercado global sus formas de vender sus servicios del mercado interno.
La presencia global de los servicios prestados como puente entre la industria y el consumidor, en la etapa inicial, obedecía a una clara estrategia de fidelizacion de los flujos de tráfico al PDV y a sus marcas. Esta fidelidad, permitió el proceso de reemplazo de marcas (B.Brand Process). Este proceso de marcas, avanza en América Latina con diferentes velocidades de implementación. Se percibe una incipiente presencia en algunas categorías de marcas propias (emblema o no-emblema) y en algunos intentos de puntos de venta (PDV/POP) con la mono marca exclusiva de la distribución, tanto por parte de los mega retailers como por parte de los mayoristas.
Si bien aún no es una marcada tendencia, hay intentos dentro del sector de la distribución de maximizar la utilización de las marcas propias con un índice de fidelidad a través de acuerdos con transportadores de marcas propias de 3ros.

Brand Carrier Retailerspor parte de otros retailers: Esta figura comercial avanza hacia una nueva etapa en el proceso de fidelización de marcas de la distribución al utilizarla estructura distributiva de PDV de cadenas alejadas geográficamente o escasa masa crítica negociadora en el volumen de compras como estructura distributiva de marcas de la distribución ya posicionadas en el ámbito nacional.

Procesos de autovaloración de la distribución
El cambio de actitud de la distribución frente a la industria es consecuencia de un cambio táctico, aunque de profunda raíz estratégica. El primer cambio es la generación de flujos de tráfico hacia los PDV como consecuencia de los servicios ofrecidos por el PDV (distribuidor) al consumidor, y no por las prestaciones de los productos o de sus marcas. La estructura puente tradicional, en la cual los consumidores eran empujados al PDV por las marcas de la industria (Push Brand Retail), ha sido reemplazada por un modelo en el cual los consumidores son empujados por los servicios del PDV y sus marcas (Pull into the store retail). Este profundo cambio queda reflejado en los múltiples conflictos que surgen en las negociaciones comerciales entre ambos sectores. La industria vende productos a la distribución y cobra por ello, la distribución vende sus clientes a la industria y cobra por ello.
El segundo cambio está vinculado con la globalización de las marcas de la distribución y su posicionamiento global y el concepto de “proveedores reemplazables”. Las operaciones dentro de un país o región económica, trade, han dado paso al trading, operaciones de comercio internacional entre casa matriz y filiales o entre filiales entre sí. Su sostenimiento está basado en el aprovechamiento de la marca globalizada de la distribución y la fidelidad hacia ella en consumidores de diferentes países. La marca del emblema o no-emblema garantiza la calidad de los productos por encima de las marcas industriales desconocidas. La caída en el consumo del mercado interno es compensada por los distribuidores globales con la participación en las operaciones de trading entre filiales.

La industria se concentra: mega vendedores. La concentración de la producción para atender demandas globales da lugar a la creación de las llamadas industrias de altos volúmenes (Hight VolumeIndustries HVI). En términos técnicos se las define como: mega vendedores.

La distribución se concentra: mega compradores. La comercialización de estos volúmenes da lugar a la aparición de empresas capaces de comprar, financiar, transportar y vender estos volúmenes. Se los ha definido como: mega compradores. Entre los factores que han facilitado el crecimiento de los megos compradores se distinguen: reducción de riesgos crediticios, facilidades y menores costos logísticos, mejora del margen.

Los cambios en el modelo de fidelización de consumidores

La fidelizacion de consumidores al PDV y a sus marcas es el objetivo central de la distribución. La distinción entre cliente y consumidor que hace la distribución llevará a incursionar en el terreno de las actitudes de las personas o los aspectos subjetivos del consumo.

Mayoristas: la fidelizacion indirecta

Los mayoristas han evolucionado desde simples despachadores de bultos sin agregar valor a fidelizadores indirectos de consumidores, desarrollando marcas propias y operando en múltiples formatos y modelos distributivos simultáneamente. Los mayoristas conocen que en el plan de compras de los mega compradores ellos ocupan un lugar preferencial por una sola razón: los mayoristas ya han fidelizado a los minoristas que son aquellos que acceden al segmento de compradores de venta asistida (tradicionales o cercanía) a los cuales los mega compradores aún no acceder.
Este efecto, llamado roll on-roll off, permite a los megas compradores entrar en el sector mayorista (siendo minoristas), operar como mayoristas y salir del mismo cuando lo consideran conveniente a sus estrategias, en particular las de negociación.
Consolidan la escala de compras obteniendo retornos, descuentos y beneficios por las compras intrasectoriales extracanales (autoservicio minorista y mayorista), balanceando su presencia en los mercados con precios competitivos extracanales (mayorista–minorista) o de formatos dentro de otro formato como es el de mayoristas dentro de las grandes superficies tradicionalmente reservadas a los mega compradores.

Distribuidores directos y canales alternativos

Los distribuidores directos se han constituido en una pieza valiosísima para las estrategias de la industria que ven en los mayoristas del 2000 la misma figura amenazante que no vieron a tiempo en los mega compradores del 90. Los distribuidores directos, exclusivos o no, permiten a la industria acortar la cadena distributiva y, si bien el costo operativo tanto industrial como logístico es alto comparado con la utilización de mayoristas especializados y eficientes, el valor estratégico que presupone el control del PDV y la información generada en él sobrepasa claramente la relación costo.
Pueden ser clasificados en exclusivos y no exclusivos en función directa con la competitividad de las líneas de productos que trabajen y acerquen al minorista.

Los canales alternativos de distribución son todas aquellas formas de comercialización para productos masivos de alta rotación que no integran los modelos anteriores y que son comercializados en la cadena corta: industria-consumidor.

Etapas en la evolución del modelo de desarrollo de la distribución

Etapa puente: se inicia al terminar la Segunda Guerra Mundial en donde la confianza del consumidor crece muy rápidamente y, como su lógica consecuencia, aumenta la demanda de productos y servicios en forma exponencial dando lugar a un fenómeno económico llamado el consumismo o sociedad de consumo.
La industria produciría según una estrategia llamada de Oferta Acotada (Shaped Offering), donde los consumidores deberían ir forzadamente a los PDV a buscar los productos; habiendo más consumidores (demanda) que productos (oferta); ni éstos ni el PDV tendrían capacidad ni poder de negociación. Según esta estrategia la distribución es sólo un puente entre la industria y el consumidor; el producto vale más que el espacio de exhibición; la localización no influirá y la fidelidad dependerá de la tenencia del producto.

Etapa básica: comienza un ciclo llamado “intraindustrial” en el cual los productos compiten entre sí en el espacio de exhibición; es decir los productos dependen de la exhibición apropiada para atraer la atención de los consumidores. En términos más sencillos La distribución crea valor para la industria frente al consumidor y El producto vale en tanto está en el espacio de exhibición apropiado.
Etapa actual: los flujos de tráfico de clientes, transformados en consumidores en el PDV, han sido lentamente fidelizado. El efecto sustitución entre marcas de la industria de la góndola intraindustrial ha incorporado un nuevo “seudoindustrial“: la marca de la distribución. La elección ya no pasa sólo por las prestaciones del producto sino por la valoración subjetiva de las prestaciones del PDV transformadas en productos. Es decir, la distribución creará valor para la industria y sus marcas en tanto genere rentabilidad y flujos de tráfico al PDV que exhibirá marcas del PDV; y El espacio de exhibición vale más que los productos.

Etapa futura: es la que prevemos o pronosticamos y que será de una nueva valoración recíproca entre industria y distribución en la cual algunos espacios de exhibición contarán con propuestas de marca única PDV en toda su superficie (Soft Discount), espacios especiales dentro de otras superficies (Store into Store) y algunas cadenas locales se transformarán en distribuidores exclusivos de sus marcas propias (Brand Carriers). En todos los casos la industria deberá simultáneamente seguir luchando por el posicionamiento de sus marcas y la fidelidad del consumidor, única garantía de generación de valor para sus accionistas.
De la pelea continua al gerenciamiento compartido
Las relaciones comerciales y las negociaciones entre industrias y distribuidores habían adquirido un grado tal de confrontación y enfrentamiento que la situación reflejaba un grado irracional del conflicto. Este modelo relacional de las interfaces entre Industria y retailers de formato tradicional (TFR) parecía destinado a perdurar. Sin embargo,  Los consumidores comenzaban a ser atraídos a las superficies de venta de unos nuevos competidores: formatos de descuento. La aparición de mercados fragmentados por precio (no segmentos de mercado según el criterio del marketing de productos) era el primer síntoma de una retracción o disminución del ingreso disponible para consumo producto de la recesión, la cual, valido el concepto de precios bajos, o precios de acuerdo con la calidad, o precios bajos todos los días ofrecido por los llamados NFR (New Format Retailer) o Discounters. Los consumidores estaban encantados con la posibilidad de encontrarse con productos dentro de la misma categoría y de similar calidad (o calidad acorde al precio) con un descuento real del 25 al 35 % del precio de sus equivalentes en las categorías lideradas por las primeras marcas y exhibidas en las superficies de los TFR.
Estos hechos dieron lugar a la reacción de la industria. Frente al nuevo, buscó una alianza con sus viejos enemigos (TFR) que en ese momento no parecían ser tan estratégicamente peligrosos como los NFR.
La validación de la fuerza, capacidad y poder negociador de los TFR quedó demostrada con este hecho. La industria buscó aliarse con aquellos que les permitieron potenciar sus negociaciones y darles fortalezas estructurales para enfrentar a los NFR.

E.C.R. (respuesta eficiente al consumidor) ¿Qué es, qué significa, qué opina el consumidor?

Este modelo es la gestión conjunta entre productores y distribuidores para optimizar el uso de recursos logísticos con el fin de beneficiar al consumidor con menores costos, aumentar la calidad, variedad y disponibilidad de productos. El E.C.R. responde al principio sistémico de gestión y es generalmente separado en dos aspectos o módulos independientes para su estudio y evaluación, pero en forma conjunta para el beneficio de su gestión. Los dos aspectos son: ECR oferta (suministro) y ECR demanda (exhibición).
Los mitos legendarios de la relación negociadora
Primer mito: “cualquier producto correctamente exhibido es vendido”. Según este concepto es el espacio el que define las acciones del cliente en el PDV y lo transforma en consumidor.
Si cualquier producto correctamente exhibido es vendido y éste es el valor supremo de la distribución minorista, entonces como se explica las incomodidades causadas a los clientes por los desarreglos, desórdenes, mala exhibición, repositores reponiendo (charlando entre sí) en el horario de trabajo, ocupando el espacio de los flujos de tráfico.

Segundo mito: “nuestro producto no depende de la exhibición”.

El proceso de creación de las marcas de la distribución
Las marcas de la distribución, marcas del canal, marcas del PDV, marcas propias o marcas libres, han modificado radicalmente el valor patrimonial del componente intangible de las empresas industriales y comerciales y, a su vez, la fidelidad y orientación marginal de los consumidores. El proceso de creación, sostenimiento y posicionamiento de las marcas del canal ha tenido un importante crecimiento en todo el mundo, particularmente en el Reino Unido y Francia y aún hoy un menor crecimiento relativo en los EEUU.

Según el autor Philip Kotler: se entiende por marca el Nombre, signo y término o combinación cuya finalidad es identificar bienes y servicios y distinguirlos entre sí.
El Trade Marketing es un vinculante entre la industria y los distribuidores. La marca ya no es un atributo industrial exclusivo que se traslada linealmente a los consumidores.

La marca del canal, marca del PDV o marca libre requiere una nueva visión estratégica del negocio; la distribución considera que sus marcas son tan o más valiosas que las de la industria y que el proceso de su creación y posicionamiento no es patrimonio exclusivo de la industria.

EL proceso B de las marcas de la distribución (Retail Brand Process): es un “fenómeno de fidelizacion de intangibles“aludiendo a la esencia intangible y subjetiva de la marca y muy particularmente a la esencia intangible de los servicios frente a la tangibilidad de los productos.
Los productos marca canal según esta teoría serían “una objetivización de un valor subjetivo“, una forma de “corporizar el valor de la marca del servicio que brinda el PDV en un producto”.

Si bien un producto industrial es siempre un objeto tangible y su marca es una creación subjetiva, su posicionamiento es parte de un proceso que consolida sus prestaciones como producto (prestaciones centrales) y su marca (prestaciones periféricas). El consumidor consolida ambas prestaciones en un producto. Cuando la marca se transforma en la denominación genérica de la categoría del producto tanto propio como de la competencia adquiere su máximo nivel de posicionamiento. La marca de la distribución recorta esta consolidación subjetiva, reemplazando las prestaciones periféricas intangibles de la industria en el producto (o parte de él) por las prestaciones tangibles de los servicios del PDV como parte del producto.

La clasificación ortodoxa o clásica agrupa las marcas de PMAR de la siguiente manera: Marcas industriales (I.B.), Marcas de servicios (S.B.), Marcas del autoservicio (S.S.B.), y Productos de marca sin marca (B.L.B)

La futura clasificación dejará de lado los conceptos de emblema, no-emblema y libres para agrupar las marcas en: Marcas del PDV en el espacio propio, Marcas del PDV en espacios de otros PDV del intracanal y Marcas del PDV en espacios de otros PDV extracanal.









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